Resulta inaudita la desfachatez con la que en España ciertos políticos e instituciones mezclan el interés público y su ánimo de lucro. El uso interesado del poder público, de los mecanismos y las instituciones del Estado está llegando a límites similares a los de los mejores tiempos del felipismo. Los escándalos se suceden y el asalto al poder de las empresas importantes de España para colocar a los afines no cesa. Pero el imperio mediático-prisáico acompaña y el propio gobierno se ha convertido en provocador de noticias que interesadamente se desencadenan cuando se trata de aminorar el impacto de sus tropelías y desvergüenzas. Detenciones nocturnas de personajes famosos, operaciones malayas –surgirán las indonesias, indias y del África subtropical-, afinsas, presuntos delitos –que luego los tribunales desmienten- urbanísticos, detenciones ilegales de ciudadanos del partido de la oposición… ¡Qué afán tan desmedido de poder! ¡Qué poco interés en la verdad!
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miércoles, 9 de mayo de 2007
El poder tapa sus escándalos
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