lunes, 16 de julio de 2007

Educación para la masonería

La asignatura de Educación para la ciudadanía, nacida del think tank de la Universidad Carlos III, con Peces Barba al frente, y secundado por la Fundación CIVES, presidida por un diputado del PSOE, no son más que una acción ideológica promovida por la Masonería en España. Todos los agentes participantes en el proyecto son o simpatizan con las propuestas masónicas basadas en el relativismo historicista. Al respecto, es tremendamente clarificador el libro de Manuel Guerra titulado "La trama masónica", de la editorial STYRIA. una reciente, detallada y seria investigación sobre un fenómeno omnipresente en la vida pública mundial. Es, en realidad, la instancia esencial de configuración de la opinión pública planetaria. Se ha puesto de manifiesto (Ricardo de la Cierva, “ZP: tres años de gobierno masónico”, editorial FÉNIX) de manera explícita tal vinculacion entre masonería y Educación para la ciudadanía muy recientemente:
Es sospechosa la actitud de la editorial SM y su connivencia con el poder político actual, por otro lado, explicable a la luz de una posible vinculación de algunos de sus directivos con la Masonería. Según De la Cierva, el marianista y director general de la editorial SM, fundador y miembro de su proyecto pedagógico, el P. Javier Cortés, participó el pasado 8 de junio de la jornada ‘Masonería y Siglo XXI’ organizada por Logia Miguel Servet de Zaragoza".

Es altamente recomendable tomar conciencia de la influencia de la masonería -especialmente de la llamada "irregular", "latina", o "francesa"- en España. Como botón de muestra de su poder, baste decir que forzó al rey Alfonso XIII a exiliarse en 1931 por no aceptar su "invitación" a participar en ella. Actualmente es reconocida la presencia de la Masonería en el PSOE y ERC, en el gobierno (no menos de 3 ministros son masones) y en numerosas instituciones (incluida la Iglesia Católica, a pesar de estar expresamente prohibido por ésta). Se conoce la pertenencia masónica, por ejemplo, de la vicepresidenta del Gobierno María Teresa Fernández de la Vega, del ex-ministro de Defensa José Bono, y del ex-director general de la Guardia Civil, Carlos Gómez Arruche (los dos últimos pertenecen a la Orden Martinista Sinárquica).

En el Parlamento Europeo (foco de anticatolicismo militante) existe entre el 60-70% de diputados masones (la mayoría adscritos al socialismo) -según Josep Corominas, Gran Maestro de la Gran Logia de España (GLE) hasta marzo del 2006-. Se entiende las resoluciones y recomendaciones de esta instancia europea que promueven valores laicistas y relativistas, y su profundo rechazo de la actitud de Polonia -bastión europeo del cristianismo activo-. No olvidemos, tampoco la pretensión de que en el proyecto non nato de Constitución europea, se negara rotundamente a que apareciera mención alguna a las raíces cristianas de Europa: el masón grado 33,
Valéry Giscard d'Estaing, fue el presidente de la Convención para la redacción de dicho texto.

Sería un acto de justicia y una necesidad para el bien común que se destaparan públicamente las pertenencias de autoridades y funcionarios con estas sociedades secretas -no solamente discretas, como dicen-, siguiendo los pasos dados por el
gobierno de Tony Blair, que impulsó un movimiento que reclama la obligación de los masones a declarar su pertenencia a la masonería, sobre todo si son funcionarios del Estado, especialmente en la judicatura y en la policía. Más de 1.400 jueces contestaron afirmativamente....

Existen dos informes del Comité de Asuntos Internos de la Cámara de los Comunes: el primero titulado
Freemasonry in the Police and the Judiciary fue publicado en marzo de 1997. La conclusión de dicho informe fue la de "recomendar que los policías, magistrados, jueces, fiscales fueran obligados a dar a conocer su pertenencia a cualquier sociedad secreta y que dicho registro fuera dado a conocer públicamente". Puede consultarse este primer informe en:

http://www.publications.parliament.uk/pa/cm199798/cmselect/cmhaff/577s1/has103.htm

El segundo de los informes, de 26 de Mayo de 1999 se titula
Francmasonería en la vida pública, el número de jueces y magistrados masones podría llegar al 20%, el de fiscales podría ser de hasta el 48%. En todo caso, ante el silencio de muchos de los masones que no se han declarado tal ante el requerimiento gubernamental, la Comisión recomienda al Gobierno "acelerar el proceso para establecer la condición masónica de los miembros de la Policía y otras instancias del sistema judicial penal, fijando un plazo para que así se declaren". Por último, recomienda la completa publicación de la información, tanto de los que se declaran masones como de los que no, sin que permita a estos últimos evitar la publicidad pr el hecho de no querer cooperar."

El segundo informe se puede consultar en:

http://www.parliament.the-stationery-office.co.uk/pa/cm199899/cmselect/cmhaff/467/46703.htm

En el apartado 32 de sus Conclusiones menciona el "obsesivo secretismo" masónico como parte del problema. Considera igualmente que no cabe ampararse en el derecho a la vida privada para evitar realizar tal declaración, en el caso de los funcionarios públicos, dado que se trata de evitar el conflicto de intereses.

¿Es el poder judicial tan imparcial como se le podría exigir en España, o existen vínculos masónicos personales con otras instancias del poder, especialmente del ejecutivo?

Es imperativo para la transparencia en la vida pública de España que una medida similar se adopte respecto de todos los funcionarios del Estado y el personal laboral al servicio del mismo, no solamente en el ámbito judicial, sino en todas las áreas de la gestión pública, municipal, autonómica o nacional.



domingo, 13 de mayo de 2007

Euro(di)visión 2007

Indignante espectáculo de vecindad política y lobbysmo rosa, en el que la música ha sido secuestrada por el afán de poder. Una verdadera convención gay que descaradamente hace ostentación de su condición para lograr la “naturalidad” de lo que se aparta de la naturaleza. Se puede engañar a una sociedad, pero no a la naturaleza, que siempre gana la partida. La manipulación del festival para lograr el prestigio social de la homosexualidad es un caso que se estudiará en las Universidades.

miércoles, 9 de mayo de 2007

El poder tapa sus escándalos

Resulta inaudita la desfachatez con la que en España ciertos políticos e instituciones mezclan el interés público y su ánimo de lucro. El uso interesado del poder público, de los mecanismos y las instituciones del Estado está llegando a límites similares a los de los mejores tiempos del felipismo. Los escándalos se suceden y el asalto al poder de las empresas importantes de España para colocar a los afines no cesa. Pero el imperio mediático-prisáico acompaña y el propio gobierno se ha convertido en provocador de noticias que interesadamente se desencadenan cuando se trata de aminorar el impacto de sus tropelías y desvergüenzas. Detenciones nocturnas de personajes famosos, operaciones malayas –surgirán las indonesias, indias y del África subtropical-, afinsas, presuntos delitos –que luego los tribunales desmienten- urbanísticos, detenciones ilegales de ciudadanos del partido de la oposición… ¡Qué afán tan desmedido de poder! ¡Qué poco interés en la verdad!

lunes, 30 de abril de 2007

Ciencia y personalidad jurídica civil

El Código civil español fue aprobado en 1889, cuando aún no existía una ciencia de la genética humana, ni microscopio electrónico ni posibilidad de conocer la realidad del ser humano más allá de lo perceptible.

Como el propio Código civil afirma en su artículo 3 (1), las normas se interpretarán teniendo en cuenta la realidad social del tiempo en que han de ser aplicadas, atendiendo fundamentalmente al espíritu y finalidad de aquellas. La realidad social es, tanto el contexto ético-social como el científico-técnico.

En 1889, siguiendo los criterios de percepción de los sentidos externos, se consideraba que el nacimiento determinaba la personalidad civil (art. 29), considerándose nacido, a efectos civiles, el feto que tuviere figura humana y viviere veinticuatro horas enteramente desprendido del seno materno (art. 30). Algo quizás sostenible en 1889, pero cuyo sostenimiento resulta del todo escandaloso a la luz del conocimiento científico, especialmente de la genética contemporánea.

Resulta un acto de justicia, demorado solamente por cuestiones ideológicas, reformar el Código civil incorporando el saber científico que considera que desde el mismo momento de la concepción, en nuevo ser humano tiene un patrimonio genético plenamente humano e individualizado (posee plena alteridad respecto de la madre) y distinto al del resto de seres humanos. Será el mismo que poseerá hasta el momento de su muerte.

Esta incontestable realidad deja en evidencia cualquier intento obstruccionista de ciertas ideologías que ven en la disposición de la vida ajena un acto de poder irrenunciable, en una falsa emancipación de la mujer, cuyos daños psicológicos y morales son tantas veces ocultados, tras abortos que esconden traumas que durarán de por vida.

Es una realidad potencial que la técnica permita la fabricación de úteros artificiales. La única forma de evitar la deshumanización del ser humano y su manipulación por el poder político, consiste en blindar su condición humana desde su concepción, y protegerlo no solamente mediante la fictio iuris de entender que el nasciturus se reputará nacido para todos los efectos que le sean favorables (que ha sido completamente contrariada por el poder político en España); es necesario dar un paso más, decisivo, valiente y que responde a las exigencias de la realidad del hombre y de los retos que pesan sobre él. El Código civil, si respondiera a los retos del siglo XXI, debería, simplemente, decir:

“La concepción determina la personalidad.”

No es un brindis al sol. Existen textos nacionales e internacionales que acogen esta tesis. Cito, por ejemplo, el Pacto de San José de Costa Rica de 1969 (también llamada Convención Interamericana de Derechos Humanos), cuyo art. 4 (1) afirma: “Toda persona tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho estará protegido por la ley y, en general, a partir del momento de la concepción. Nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente."

Los Contrarreaccionarios

Acaba de publicarse en Francia Les contre-réactionnaires. Le progressisme entre illusion et imposture (Denöel, París, 2007), un ensayo de peso (623 páginas) del prolífico historiador de las ideas, filósofo y politólogo Pierre-André Taguieff, conocido por sus más de 20 obras -como Prêcheurs de haine, La force du préjugé, L'Effacement de l'avenir-, y por ser director de investigación del prestigioso Centre National de la Recherche Scientifique. Adelanto algunas de sus más que convincentes -por evidentes- tesis: un nuevo terrorismo intelectual se ejerce hoy en nombre del antifascismo, una variante del progresismo, en el que el objetivo de la emancipación ha sido sustituido por la práctica de la denuncia. Como el antifascismo ya no tiene verdaderos fascismos que combatir, las campañas de delación han sustituido a las luchas por la liberación. Ya no pretenden crear un hombre nuevo o cambiar la existencia humana; solo tienen como ambición cortar el paso a la "reacción" o "barbarie", en el que el nuevo nombre es Estados Unidos, con su "imperialismo" y su "liberalismo salvaje". En definitiva, una nueva modalidad de conformismo.
El progresismo pretendía una auténtica emancipación pero se ha convertido en coartada perfecta de proyectos en ocasiones criminales. La utopía futurista y científica del siglo XIX del paraíso en la tierra, irreal e impracticable, ha falsificado la realidad del hombre y de su estar en este mundo, y ha servido de justificación para salvajes totalitarismos como el estalinista.
Libro sumamente recomendable. Esperamos que pronto sea traducido a nuestra lengua.

Razón y sabiduría

Filosofía, tarea ingente a la que los mejores cerebros y almas de nuestra Humanidad han dedicado esfuerzos y pasiones. Amor a la sabiduría, no solo razón analítica, uso técnico de la razón, sino apuesta íntegra del hombre por la búsqueda de la verdad que parece estar oculta más allá de nuestros sentidos, de nuestras cotidianas vivencias, de las palabras que escuchamos y pronunciamos. Verdad, siempre cercana, pero en su radicalidad más oculta y esquiva.

Veinticinco siglos no parecen haber bastado a tantas mentes bienpensantes que han traicionado el ideal de la búsqueda apasionada de la verdad. “¿Qué es la verdad?” se preguntan, como cómodos pilatos de la vida burguesa, bien aderezada por la fama mediática que no regatea prebendas a los que siguen el guión del poder. Han dejado atrás la filosofía, renunciando al amor a la sabiduría y se han convertido en sirvientes del poder y cómplices de la hipnosis ética colectiva que ha llegado a convencer a la sociedad de que es más libre cuanto más siga sus deseos.

Hace algo más de un mes, presencié unas jornadas en las que dos conocidos filósofos repetían incesantemente la palabra “razón” en un eterno canto a lo supremo de la existencia humana. En ningún momento se habló de sabiduría, ni siquiera de inteligencia. Este es el problema de la filosofía posmoderna: ha renunciado a la verdad, y por tanto ha traicionado su propia esencia. No es heredera de ninguna tradición filosófica, porque actualmente se filosofa por afán de poder, cuando no simplemente por ejercer una profesión. Pero, ¿qué ha sido del abismo de la realidad que asustaba al mismo Platón al asomarse a las profundidades del ser? La renuncia a la Metafísica es un síntoma más que evidente de la renuncia a la reina del conocimiento filosófico. Sin Metafísica, ¿qué filosofía nos queda? Solo levanta interés lo que se refiera al modo pragmático de ordenar la sociedad, para evitar evidentes indeseables como la violencia o el delito. Equivocaron sus cuidados, como el que pretendía que la planta creciera cuidando sus hojas, sin alimentar su raíz. Citan los clásicos, a conveniencia, pero no se los creen, ni sus metas, ni su espíritu. Secuestran el lenguaje filosófico y lo retuercen, lo amputan y experimentan con espíritu del médico nazi que poco respeto siente por el lenguaje y la realidad.

Parece que la Filosofía surgió, para algunos, en la época de las luces. Como si las luces no tuvieran sombras. Las luces que destronaron a Notre Dame en París, que hicieron un dios laico a la medida y bajo el dominio del hombre. Antes de ello, la oscuridad, la falta de “racionalidad”, como si la Edad Media hubiera sido un paréntesis entre dos épocas luminosas de la Humanidad, la clásica y la lumínica (luciferina, quizás deberíamos llamarla). ¿De qué fuentes bebieron todos los ilustrados? ¿Quién permitió la transmisión del saber clásico sino el monje estudioso, la Universidad creada por la Iglesia, por entonces, llamado solamente cristiana? Hablan de luz los hijos intelectuales de una tropelía sangrienta revolucionaria, que no supo variar el rumbo de la Historia sino asesinando a sus oponentes, para después afirmar que todos tienen derecho a la vida. La Ilustración fue un movimiento burgués que propugnó como medio de adquisición del poder la violencia más extrema que en el momento era posible. Revestido, eso sí, de la inmaculada declaración de derechos, tras haberlos aplastados: ¿cuál no se violó para crear ese nuevo orden?

La decadencia del orden creado a partir de la segunda guerra mundial, experiencia traumáticamente única, que podía haber hecho cambiar el rumbo de la decadencia filosófica y moral de Europa, parece no haber sido suficiente. Y si tal experiencia no lo fue, difícil es pensar en otra de mayor entidad.

El ahondamiento y el cultivo de la experiencia aniquiladora es satánicamente atractiva para una parte menor pero no desdeñable de la sociedad, y desafortunadamente, cuenta con los recursos para estar presente en el poder y las instituciones.

Solamente recuperando la filosofía auténtica, el saber clásico que creía en la sabiduría y amaba la verdad, puede permitir rectificar una trayectoria social que encierra en su modo de proceder el principio de su fin.

martes, 24 de abril de 2007

A propósito del ciudadano simio

Resulta simiesca la idea de reconocer derechos a los simios, y creo que quien mantenga razonablemente íntegro su sentido común apenas exigirá argumentación para ofrecer su negativa a tal absurdez. Por ello, más que razonar en contra, y ya que me dirijo a un público que conserva su racionalidad, me limitaré a exponer mi reflexión sobre el presumible estado mental del creador de tan mentecata idea y las posibles razones de su extravagancia. Porque solo una mente cautiva de una supina ceguera –o, aún peor, de una irrefrenable malevolencia- puede originar tal estulticia.

Claro está que en un contexto en el que el Estado ofrece como único alimento intelectual a sus ciudadanos las verdulerías de espectáculos teledirigidos –nos han convertido en vegetarianos mentales-, y el palo o el ostracismo a quien busca la verdad con honradez, no resulta inexplicable el surgimiento del amateur del disparate. Lo peor del caso es que, además de comenzar a profesionalizarse la actividad, ésta se realiza... ¡sin pretensión jocosa! Los profesionales de la risa deberían demandar a tales indeseables por desnaturalizar su loable servicio al bienestar mental de todos nosotros.

Al tiempo que nos recrean la vista con el espectáculo, se complementa la representación teatral con un mantra democrático de fondo, repetido hasta 33 veces: tolerancia y libertad, progreso e igualdad; tolerancia y libertad, progreso e igualdad...Una y otra vez, como viejas desdentadas, repiten sin creérselo estas palabras, autogestionándose e hipnotizando a la masa que simplemente no es ya capaz de discernir las manipulaciones que el hipnotizador de turno opera sobre ella.

¿Es de extrañar, entonces, que surjan ideas tan peregrinas como la mencionada? En absoluto. Cuando en tierra ignorante cae la semilla de la estupidez, ésta puede sin duda florecer. Si regamos la ignorancia con un buen caudal de sensibilidad, se desarrollará la planta interior del “¿por qué no?”, que más de un ciudadano cobijará al escuchar la turbia propuesta infrahumana. Sin referentes culturales firmes, no toda mente, dejada como botella en el océano, llega a buen fin en la búsqueda de la verdad. Demasiados tiburones en el entorno, demasiado sol sin coca cola que espante las calorías.

Y entre la carcajada y la indignación, me pregunto cuál será la respuesta humana más apropiada. Como no puede tomarse en serio, simplemente el desencaje mandibular. Pero tras ello, recuperada la conciencia, amanece la indignación al comprobar que los mismos que la sostienen son los que “científicamente” niegan la condición de personas a los niños no nacidos y sus derechos correspondientes. O sea, poco más que un paquete de células humanas vivas -al menos de momento, no se atreven a negar que son humanas-.

Los perjeñadores de tal mala bromita deberían disculparse ante la sociedad española, que de una vez por todas, dice ¡basta ya! a lo que es una provocación a nuestras inteligencias. Porque tengo la convicción de que este juego malabar y otros organizados por algunos altos decisores del Estado –dentro y detrás de él-, buscan el entretenimientos y distracciones para permitir el “descanso” de nuestras mentes –tan ocupadas en ingeniárselas para poder pagar la hipoteca , cuidar a nuestros mayores, suplir las carencias formativas de nuestros hijos, o crear espacios de libertad educativa real-, al tiempo que nos liberan de decidir sobre el modelo social y vital que queremos para nosotros y nuestro hijos. Tanto altruismo no puede ser bueno. Incluso las sobredosis de agua pasan factura.

Esos cualificados decisores, iluminados e iniciados en saberes a los que el resto de bípedos parece que no tenemos acceso, pretenden la perpetua paz del ignorante feliz. Está claro que nuestros tutores mentales no aguantan nuestra emancipación (de ellos, claro está). Continúan hablando del pasado, de las luces –nunca de las sombras- de épocas revolucionarias, de la necesidad de avanzar, aunque el abismo sea lo que tengamos enfrente y nos dirijamos al suicidio social colectivo.

No es por azar que tales iluminados hayan comenzado desmontando –o más finamente, deconstruyendo- España, como realidad histórica y proyecto común. No existe Isabel la Católica –sí Carlos III-, y mucho menos la Reconquista –¡menudo atentado contra la alianza de civilizaciones!-, Los conquistadores se encontraron con una civilización tan avanzada que las Universidades que se fundaron en la América española sobraban –las primeras, la de San Marcos de Lima y la de Santo Tomás de Santo Domingo.- En fin, que mal que pese a quien bostece, España no se entiende sin la religión, pero no cualquier religión, sino la más molesta y carca de todas las existentes, a saber, la que mantiene una institución pétrea y corrupta, dominada por el formalismo y las apariencias: efectivamente, la religión católica, con su Papa a la cabeza -se desea el olvido de las Cáritas, misioneros, monjas, seglares, fieles volcados en el cuidado de los más débiles, y los desechados por todos; a cientos de miles habría que contar-. Pero eso es el pasado...el futuro puede ser otro: desmembrar España es diluir el poder de su Historia en su futuro, de modo que, reducir la unidad a 17 partes es más que tentador para quien quiera dominar el conjunto. Cortada España en juliana, la receta pide calentar las partes por separado, hasta que surja un mousse cremoso y suave, fácilmente manipulable.

Para quien quiera oír y tener criterio propio le propongo reflexionar sobre esta tesis: la ruptura y disolución de la nación español pasa por la reforma constitucional de facto que genera 17 mini-entidades, en las que resultaría más fácil romper la vinculación cultural e histórica del catolicismo con sus ciudadanos y conquistar el terreno ideológico dejado por el vacío religioso. Este es el medio elegido por los decisores iluminados que optan por someter a la ciudadanía y modelar sus ideas y creencias –a su imagen y semejanza-, despojándoles de hecho de toda libertad de pensamiento, conciencia y religión que no sea la que ellos impongan. Como el filonazi Henry Ford, del que se cuenta que ante la pregunta sobre el color del coche que sus clientes podían elegir, respondía con: “el que ellos deseen, mientras sea negro”. Así de negro es un posible futuro ideológico monopolístico, más cercano al descrito por Huxley que al propuesto por Cristo. Pensamiento único –el suyo-, y el resto, mejor que no piense, que no exista –o buscar su olvido social, como si no existiera-.
Quien piense que se trata de especulaciones, que vea el camino seguido en el estatuto catalán, la madre de todos los estatutos –mater semper certa est-. Sin minimizar la importancia que tiene el debate sobre el uso del término nación en el mismo, lo cierto es que no menos importante –a mi juicio más definitivo sobre la conciencia de sus destinatarios- es el contenido relativo a los derechos de los ciudadanos y las potestades del poder público, del que apenas se habla en los medios. Prestidigitación: atraer la atención donde no está la verdadera acción que dejaría en evidencia el juego falso.

La idea simiesca no es, desgraciadamente así lo creo, una mera grotesca estupidez o extravagancia, sino, más bien, otro un nuevo juego de prestidigitación. Mientras nuestros ojos y mentes son atraídas por estas estupideces, nos están metiendo la mano en el alma, sin que nos demos cuenta.